jueves, mayo 04, 2006

Diosito nos puso en este camino

Sobre el affaire Volpi-Dresser vs. Sanborns-Slim, la amiga ornitologa dejó este nuevo comentario:

Creo que tengo que contestar algunos puntos, empezando por un poco de autocrítica. Primero nunca quise ni siquiera sobreentender que eras un criptointelectual, o algo en el estilo. Perdón si me expresé mal, pero no debiste sentirte ofendido, no era mi intención. Luego me pasé un tantito al hablar de tu (no) sentido del humor, creo que no nos hacen reír las mismas cosas y eso es todo. Por fin, tienes toda la razón, hubiera podido evitar esa perogrullada… que la mires por donde la mires, sigue siendo una perogrullada, de la que no me siento muy orgullosa.

Cumplida esa mínima parte de meaculpa, ahora paso a la ofensiva. Definitivamente no tenemos el mismo concepto de lo que es la censura. Si bien tengo un fallo por las perogrulladas, tú no eliges las comparaciones más adecuadas, hay que decirlo. A mí también me parece normal que una librería parroquial no quiera vender biblias satánicas, igual que me parece normal que una librería judaica (o en este caso también una pública o lo que sea) no quiera vender libros nazis etc… pero no por ello deja de ser censura. Entonces, claro, el señor Slim tiene todo derecho a (no) vender lo que quiera en sus tiendas, a censurar los libros que hablen mal de él. Ahora, la cuestión es, como lo dijiste, los motivos de esta censura: creo que es bastante obvio, y nada se va a escandalizar por ello, que una librería católica no quiera, y nunca se le ocurra vender libros a favor del preservativo o de la gay pride. Ahora bien, que una librería anuncie que va a comprar 5000 ejemplares de un libro (lo que demuestra que el libro le parece interesante) y que, tras pedir las planas que se atañen a su jefe (que dicen básicamente que Slim es el dueño de México), reduzca la cantidad a 250 y ni siquiera los quiera exhibir, no se parece nada al caso anterior. Quien se escandalizó fue el señor Slim, o la gente que trabaja por él, incapaz de soportar la menor crítica y eso no me parece la actitud más noble que hay. Por lo tanto, pienso que Volpi y Dresser tenían también todo el derecho a denunciarlo y defenderse (sin o con la ayuda de sus mamás).

Luego, definitivamente, otra vez, no tenemos la misma concepción de lo que es el plagio y no voy a seguir polemizando sobre el asunto, pero sólo decirte que como los dos lo dijeron en algunas de sus entrevistas, el mismo Jon Stewart sabe lo del libro y se mostró muy entusiasta, hasta tal punto que decidió hablar de él en su programa televisivo. Total que la cuestión de la forma supuestamente plagiada no le interesa al único que hubiera podido molestarse por ello. Quizás porque lo que le importa a Stewart, igual que a Volpi y Dresser, es el fondo, es decir esta sana crítica de los mitos culturales, políticos, e históricos del país en el que vivimos, cualquiera que sea este país. El concepto que inventó Stewart me parece genial y pienso que muchos países tendrían que tener su propia versión para mirarse en el espejo de la caricatura. Por ejemplo, yo soy franco-mexicana (francesa casada con un mexicano), y me gustaría que saliera " La France: le livre ", aunque, de cierta manera ya tenemos algo semejante en Francia con el noticiero de los "Guignols" que son unos títeres que representan a los periodistas y políticos del país. Hazte cuenta que este concepto se exportó a varios países europeos, a España por ejemplo, exactamente de la misma manera : títeres, noticiero, nombre del programa etc… Y nadie vio en esto ninguna forma de plagio, dado que las semejanzas a nivel de la forma son demasiado claras para que haya voluntad de plagiar y de todos modos porque para cada país, todo el contenido cambia.

Al fin y al cabo, en nuestro caso, a nadie le interesa realmente esta cuestión de plagio, ni a Stewart, ni a Volpi ni a Dresser. Escribiste que se hacen " los indignados cuando les caen en la maroma ", pero ¿cuándo y dónde los viste indignarse públicamente del artículo de Krauze? Que yo sepa todavía no ha habido ninguna respuesta escandalizada y pública de su parte. ¿Quién se escandalizó? Krauze en su artículo, Slim en sus Sanborn’s y yo solita en tu blog con una buena perogrullada, pero ellos sí que parecen aceptar la crítica, o sencillamente saben que no tienen nada que reprocharse

En fin, ya dejo el asunto, seguramente, a pesar de todo lo que nos separa, seguiré leyendo tu blog, por el placer de contradecirte y porque también me pareces una persona muy informada e interesante.

Un saludo



Como Diosito ya me puso en este camino, paso a comentar:

1) Nomás por no dejar, busqué la palabra “censura” en el DRAE:

censura. (Del lat. censu¯ra).
1. f. Dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito.
2. f. Nota, corrección o reprobación de algo.
3. f. Murmuración, detracción.
4. f. Intervención que ejerce el censor gubernativo.
5. f. Pena eclesiástica del fuero externo, impuesta por algún delito con arreglo a los cánones.
6. f. Entre los antiguos romanos, oficio y dignidad de censor.
7. f. Psicol. Vigilancia que ejercen el yo y el superyó sobre el ello, para impedir el acceso a la conciencia de impulsos nocivos para el equilibrio psíquico.
8. f. ant. Padrón, asiento, registro o matrícula.

Mmmmm, very interesting indeed. Pero me cuesta trabajo aplicarlo al caso que nos ocupa. Por lo mismo, insisto que el acto de no vender o exhibir algo en la tienda privada de uno, no tiene que ver nada con la censura. La verdad es que no se me da mucho eso de la clarividencia para meterme en la mente de Slim y saber si se escandalizó o no. Digo, ya me lo imagino escandalizándose porque un par de “intelectuales” lo acusan de ser “el dueño de México”. (Uy, qué ocurrente y simpatiquérrimo chascarrillo, jior, jior.)

2) ¿Por qué Slim, o yo, o quien sea, está obligado ab ovo a aguantar la crítica y que esa crítica se venda en su tienda? Ah, es que si no lo aguanta es un intolerante. Me pregunto si Mr. Volpi sería tan tolerante y abierto a la crítica si yo escribiera un ensayo adverso a su obra y la enviara a la revista Revuelta, que publica el grupo del Crack, del cual forma parte. ¿Me la publicaría? Yo tengo la ligera sospecha que no. Y si no me la publica, ¿lo podría acusar de intolerante y antidemocrático? Creo que más bien al que podrían acusar del estúpido sería a mí, al esperar que él publicara una crítica adversa en su revista. Entonces ¿por qué él sí espera que Slim aguante el pitorreo del que lo hacen objeto en sus tiendas?

3) En cuanto a que Jon Stewart le pareció fantástico el fusil y que hasta pidieron 20 ejemplares y lo va a comentar en su programa, conociéndolo yo creo que más bien se va a pitorrear del libro.

Y si a él no le molesta, pues es su bronca. A mí, personalmente, lo que me molesta es la poca originalidad de estos “intelectuales”, porque una cosa es adaptar o “inspirarse”, y muy otra fusilarse algo a chaleco, como es este caso.

4) Estoy totalmente de acuerdo en que hay que desacralizar la política. La cosa es que en México apenas estamos en pañales, en comparación con EU o Europa. Imagínense: lo más original que se les ha ocurrido es hacer una parodia como “El privilegio de mandar”, y bueno, para eso es lo que les da el talento de Televisa, y no se le puede pedir peras al olmo.

5) Aquí en México TV Azteca copió eso de los “Guignols” con “Los Peluches”, que ahora se llaman “Los Clones”. No recuerdo si eso se inició en Inglaterra o en Francia, pero hay que reconocer que en televisión no hay nada de eso de respeto a las ideas: si sale algo novedoso, alguien lo copia y lo adapta, y a darle. Está el ejemplo de cómo TV Azteca le comió el mandado a Televisa con “La Academia”: Endemol trajo el concepto, exitosísimo en España, de “Operación Triunfo”, acá le hicieron un par de cambiecitos y pegó con tubo, al grado que Endemol-Televisa nunca se atrevió a sacar una segunda temporada.

Pero en el ámbito literario es otra cosa. Hay una cosa que se llama honestidad intelectual.

6) Si a ellos no parece interesarles que los señalen de plagiarios o “poco originales” o de “originalidad dudosa”, hay un nombre para definir esa actitud: cinismo.

Ellos, felices de que se hable de su libro y de que ya nos hayamos pasado nuestras buenas horas delante de la computadora discutiendo esto. Por eso yo también dejo este asunto por la paz, hasta que alguien haga algo que me impulse a señalarlo con mi dedo flamígero como farsante, simulador, embustero o lo que se me ocurra, ñaca, ñaca.

Saludos también. Nos seguimos leyendo.

2 Comments:

Blogger Omegar said...

Eres un wey súper clavado, Guillermo, de verdad.
No es insulto, ni elogio, eso solamente la neta: te claaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaavas.
Je.

Saludos.

11:08 p.m.  
Blogger Manuel Dávila Galindo Olivares said...

Estoy de acuerdo en casi todo, y también estoy de acuerdo en que se pudo decir en muchas menos palabras. Me preocupa la mademoiselle que sale tan airosa a la defensa, supongo que se siente bien explayándo ese tipo de locuaces opiniones en un blog. A mi me parece simplemente ñoño. La misma libertad que tiene Volpi para pitorrearse de alguien, es la que tiene Slim para no vender el libro. So fucking easy

2:08 a.m.  

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