miércoles, mayo 03, 2006

Chin: me descubrieron

Nuestra amiga "ornitologa" (así es su nick) dejó este comentario en el post "¡Dios mío, hazme simpático!"

Acaso no leíste correctamente la prensa o bien uno de estos intelectuales te hizo algo en esta vida o en una anterior, porque sólo asi se explica el odio que les tienes. Para que te enteres, Sanborn's había pedido unos 5000 ejemplares del libro antes de ver las páginas que trataban del señor Slim, y después de verlas, redujeron a 250 los ejemplares y ni siquiera quisieron exponerlos: si eso no te parece censura, entonces es que no tenemos el mismo diccionario. Segundo, antes de criticarlo, tendrías que echar un vistazo al libro: si no te ríes, es que no tenemos el mismo sentido del humor (o que no tienes ningún sentido del humor). Leerlo te permitiría darte cuenta de que no fue nunca un secreto lo del libro de Jon Stewart, que aparece explícitamente en el libro como fuente de inspiración, y que si la idea la tomaron de él, todo el contenido sobre México, su historia, su política, sus mitos, es de ellos y representa, según yo, un inmenso trabajo. Otra cosa para acabar: si lo más importante fuera inventar nuevas formas todo el tiempo, entonces ya nadie podría escribir novelas policíacas, o de amor, o de terror, Guillermo Arriaga no podría escribir sus historias fragmentadas que ya lo hizo Tarentino etc... Ellos nunca, que yo sepa, se preciaron de ser originales. un saludo

Para solaz y esparcimiento de los cinco lectores de este blog de quinta, paso a responderlo a continuación:

1) Me has descubierto: sí, soy un criptointelectual, o mejor: un criptoculturoso (término acuñado en la lejana TJ) que odio con odio jarocho a todo aquel que ha triunfado y goza de las mieles del éxito y la aceptación popular, mientras yo me paso los días encerrado en mi buhardilla escribiendo bodriazos que nadie quiere leer y mucho menos publicar. Snif, sufro, sufro, sufro (como decía Demóstenes, el de Don Gato y su pandilla).

2) Repito que Mr. Slim y quienquiera que tenga una tienda de algo está en su pleno derecho de decidir qué vende y qué no, y eso no tiene por qué ser considerado como censura. Si se tratara de una empresa pública sería otro cantar. A ver: en las librerías parroquiales no venden la Biblia Satánica de Anton LaVey, ¿por eso ya es censura?, ¿deberían venderla ahí, aunque vaya en contra de sus intereses, gustos, prejuicios o lo que sea? Ese es el punto.

3) Como no me gusta nomás andar de hocicón, ni hablar de oídas o escribidas, me fui ipso facto al Sótano de Coyoacán a hojear el libelo en cuestión (desde luego, no lo iba a comprar, no les iba a engrosar la tripa), y luego leí el artículo de León Krauze en Letras Libres. O sea, si digo que la burra es parda, es porque tengo los pelos en la lengua... perdón, en la mano.

4) Es evidente que no tenemos el mismo sentido del humor ni la compañera estudiosa de los pájaros ni los ínclitos y nunca bien ponderados Mme. Dresser y Mr. Volpi. Pero de que tengo humor, eso que ni qué. Lo dicen todos mis cuates.

5) Sí, los incluyen en los agradecimientos como no queriendo la cosa, nomás por no dejar, pero en ningún momento reconocen que se fusilaron ¡ideas completas! Ni siquiera es una adaptación. Es una transcripción casi literal del libro gringo. Y sí, reconozco que copiar una cosa al pie de la letra y tratar de que parezca original debe ser un trabajo bárbaro y agotador.

6) Lo que dice la compañera ornitóloga es una verdad de Perogrullo: ya se sabe que no hay nada nuevo bajo el sol y que todo es copia de la copia de la copia. De lo que se trata es de ser honesto. Si se basaron en una idea gringa, pues qué bien, no problemo. Pero que no se hagan los desentendidos e indignados cuando les caen en la maroma y los exhiben públicamente.

7) En cuanto a lo de Guillermo Arriaga, él mismo ha afirmado que cuando hizo el guión de Amores Perros ni siquiera había visto Perros de Reserva. Lo dice en el comentario de audio del DVD. A veces las coincidencias se presentan y son válidas. Lo que no se vale es el fusil artero.

4 Comments:

Blogger Cloe said...

Yo como parte de los cinco lectores, apoyo tus opiniones (cosa que igual y puede valerte , verdad) y creo que tienes toda la razón en cuanto a la censura. Además ya me imaginó a Slim preocupandose por leer cada libro que vende en Sanborns. Ni que fueran tan importantes.
Yo la verdad, si no lo mencionas ni me entero del mentado libro.
Saludos

Felicidades por el blog.

12:59 p.m.  
Blogger Dandy Serie B said...

Otro de los cinco lectores se reporta para dar fe del sentido del humor del maese Vega.com.
Sobre el sentido del humor de los susodichos Volpi y Dresser no tengo mucho que decir, ya que no he leído el libro, ni he encontrado su vena humorística en otros textos.
Pero algo es cierto, no se me antoja irme a chupar con ellos a una cantina de mala muerte.
Salud maese!

4:16 p.m.  
Blogger Eratóstenes Horamarcada said...

¿Cómo van a vender la Biblia Satánica en una librería parroquial? Estuvo buena esa :D
Saludos desde Torreón
Atte: Gerardo

9:45 a.m.  
Blogger ornitologa said...

Creo que tengo que contestar algunos puntos, empezando por un poco de autocrítica. Primero nunca quise ni siquiera sobreentender que eras un criptointelectual, o algo en el estilo. Perdón si me expresé mal, pero no debiste sentirte ofendido, no era mi intención. Luego me pasé un tantito al hablar de tu (no) sentido del humor, creo que no nos hacen reír las mismas cosas y eso es todo. Por fin, tienes toda la razón, hubiera podido evitar esa perogrullada…que la mires por donde la mires, sigue siendo una perogrullada, de la que no me siento muy orgullosa.

Cumplida esa mínima parte de meaculpa, ahora paso a la ofensiva. Definitivamente no tenemos el mismo concepto de lo que es la censura. Si bien tengo un fallo por las perogrulladas, tú no eliges las comparaciones más adecuadas, hay que decirlo. A mí también me parece normal que una librería parroquial no quiera vender biblias satánicas, igual que me parece normal que una librería judaica (o en este caso también una pública o lo que sea) no quiera vender libros nazis etc… pero no por ello deja de ser censura. Entonces, claro, el señor Slim tiene todo derecho a (no) vender lo que quiera en sus tiendas, a censurar los libros que hablen mal de él. Ahora, la cuestión es, como lo dijiste, los motivos de esta censura : creo que es bastante obvio, y nada se va a escandalizar por ello, que una librería católica no quiera, y nunca se le ocurra vender libros a favor del preservativo o de la gay pride. Ahora bien, que una librería anuncie que va a comprar 5000 ejemplares de un libro (lo que demuestra que el libro le parece interesante) y que, tras pedir las planas que se atañen a su jefe (que diden básicamente que Slim es el dueño de México), reduzca la cantidad a 250 y ni siquiera los quiera exhibir, no se parece nada al caso anterior. Quien se escandalizó fue el señor Slim, o la gente que trabaja por él, incapaz de soportar la menor crítica y eso no me parece la actitud más noble que hay. Por lo tanto, pienso que Volpi y Dresser tenían también todo el derecho a denunciarlo y defenderse (sin o con la ayuda de sus mamás).

Luego, definitivamente, otra vez, no tenemos la misma concepción de lo que es el plagio y no voy a seguir polemicando sobre el asunto, pero sólo decirte que como los dos lo dijeron en algunas de sus entrevistas, el mismo Jon Stewart sabe lo del libro y se mostró muy entusiata, hasta tal punto que decidió hablar de él en su programa televisivo. Total que la cuestión de la forma supuestamente plagiada no le interesa al único que hubiera podido molestarse por ello. Quizás porque lo que le importa a Stewart, igual que a Volpi y Dresser, es el fondo, es decir esta sana crítica de los mitos culturales, políticos, e históricos del país en el que vivimos, cualquiera que sea este país. El concepto que inventó Stewart me parece genial y pienso que muchos países tendrían que tener su propia versión para mirarse en el espejo de la caricatura. Por ejemplo, yo soy franco-mexicana (francesa casada con un mexicano), y me gustaría que saliera « La France : le livre », aunque, de cierta manera ya tenemos algo semejante en Francia con el noticiero de los « Guignols » que son unos títeres que representan a los periodistas y políticos del país. Hazte cuenta que este concepto se exportó a varios países europeos, a España por ejemplo, exactamente de la misma manera : títeres, noticiero, nombre del programa etc…Y nadie vio en esto ninguna forma de plagio, dado que las semejanzas a nivel de la forma son demasiado claras para que haya voluntad de plagiar y de todos modos porque para cada país, todo el contenido cambia.
Al fin y al cabo, en nuestro caso, a nadie le interesa realmente esta cuestión de plagio, ni a Stewart, ni a Volpi ni a Dresser. Escribiste que se hacen « los indignados cuando les caen en la maroma », pero ¿cuándo y dónde los viste indignarse públicamente del artículo de Krauze ? Que yo sepa todavía no ha habido ninguna respuesta escandalizada y pública de su parte. ¿Quién se escandalizó ? Krauze en su artículo, Slim en sus Sanborn’s y yo solita en tu blog con una buena perogrullada, pero ellos sí que parecen aceptar la crítica, o sencillamente saben que no tienen nada que reprocharse

En fin, ya dejo el asunto, seguramente, a pesar de todo lo que nos separa, seguiré leyendo tu blog, por el placer de contradecirte y porque también me pareces una persona muy informada e interesante.
Un saludo

10:12 a.m.  

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