lunes, septiembre 18, 2006

Estar al borde la muerte cambió mi vida y los temas de mi obra: Rascón Banda

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¿Por qué a mí? plasma su lucha contra la leucemia linfocítica crónica

"Ahora escribo sobre el amor y el erotismo; es tiempo de crear, amar, gozar y soñar"

POR CARLOS PAUL

http://www.jornada.unam.mx/2006/09/18/a03n1cul.php

Expresar, pero sobre todo compartir las diversas experiencias que le provocaron saber que era víctima de la enfermedad denominada leucemia linfocítica crónica -cáncer de glóbulos blancos-, que puede ser controlada, fue lo que llevó al dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda a escribir ¿Por qué a mí? Diario de un condenado.

El volumen, de acuerdo con el propio autor, no intenta ser un relato de las tribulaciones o miedos propios de un condenado a muerte, sino una crónica con tintes políticos, poéticos, a veces con humor, a veces con el dolor que esa situación implica.

Gracias a Susan Sontang, a William Styron y a Marguerite Duras -reconoce el dramaturgo-, se animó a escribir la experiencia que lo tuvo al borde de la muerte.

Una de las enseñanzas para el dramaturgo, como resultado de esa experiencia, "es que hay que aprender a vivir. Sabiendo vivir, no importa la muerte, la enfermedad. Mi tortura fue llegar a sentir que había desperdiciado mi vida.

"Un amigo comentaba que vivir no es dejar pasar el tiempo, eso es morir. Vivir es gozar cada minuto, dar un sentido a la existencia, no dejarse llevar por la inercia. Todo mundo nace, crece, se reproduce y muere, pero uno no sabe vivir plenamente esas cuatro acciones. En mi caso -confiesa Rascón Banda- no cultivé el ser, sino el deber ser. El deber ser abogado, profesor o escritor."

De alguna manera, añade, "fui un rebelde, me rebelé ante un destino fatal", por supuesto con el apoyo incondicional y cariño que encontró en la familia y los amigos.

Como una manera de conjurar la muerte se mantenía informado de las noticias, escuchaba música y oraba, pero sobre todo convocó a la escritura, "me puse a escribir como loco".

Estando internado por año y medio, con algunos intervalos de recuperación, Rascón Banda escribió "cinco obras de teatro, dos guiones de cine y dos novelas".

Mientras estuvo internado, confiesa, "me interesaba todo lo que pasaba en el hospital, en el barrio de Tacubaya, en la ciudad de México, en el país, en mi pueblo y en el mundo", de lo cual se deja testimonio en el volumen, pues desde la cama del hospital pudo ser testigo de la invasión de Irak, del intento de desafuero de Andrés manuel López Obrador, de las sesiones del Congreso o de los montajes de sus obras de teatro.

Dos entre cien mil

¿Por qué a mí? es también la historia de cómo se dedicó a indagar la causa de su enfermedad, la cual "le da sólo a dos personas entre cien mil", y de cómo se rebeló, de cómo entró en conflicto con la religión y de cómo se sobrepuso.

Lamentablemente, comenta el autor de La Malinche, quedaron fuera dos capítulos, "que no sé por qué no se publicaron. Uno sobre un suceso terrible: por un movimiento que hice se me despegó la aguja de una transfusión, nadie se dio cuenta y mi sangre inundó la cama y el piso. Otro, sobre la relación del paciente con los médicos, las enfermeras y afanadoras, sobre el cariño que dan, sobre lo que sufren y lo que les pagan".

Luego de todo lo que vivió, "prometí que me iba a convertir en escritor de tiempo completo. No lo he podido hacer porque todavía tengo varios compromisos, pero concluyéndolos me dedicaré a leer, escribir, a recibir amigos y conversar".

Durante su experiencia en el hospital, explica, "mi teatro se transformó. Al cambiar mi visión de la vida, se transformó lo que escribo. Nunca antes había escrito sobre el amor, el deseo, la sensualidad. No tenía obras que fueran comedias ni historias de amor. Mis obras abordan temas sociales, trágicos, nota roja, pero sobre todo procesos injustos a personajes o grupos marginales. Ahora mi teatro se volvió más sensible a temas espirituales y eróticos".

Editado por Grijalbo, este libro es la visión de un hombre, de un escritor que "con el corazón en la mano" busca compartir su experiencia de manera accesible e incidir en la conciencia de las personas o la familia que necesitan de orientación cuando surge la palabra cáncer, puntualiza Rascón.

"Creemos que somos eternos, perfectos, que todas las cosas las podemos controlar, pero no es así. La enfermedad está derrotada, pero viva; no obstante, a mí lo que me falta para vivir -concluye- es tiempo para escribir, amar, gozar y soñar."

1 Comments:

Blogger Eratóstenes Horamarcada said...

Quién sabe por qué el teatro de este señor no me gusta. Seguramente estoy mal de la cabeza.

11:32 p.m.  

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