martes, julio 04, 2006

Cuahtémoc ya lo sabía

por Fernando Reyes

Si no, yo me pregunto por qué aceptó la Comisión que le ofreció Fox. Muy bien pudo esperar a que AMLO se la propusiera, si es que éste organizaría tales festejos. Parafraseando: "Si antes yo era un pendejo para la política, con lo que he visto ahora soy triplemente pendejo". Uno se levanta de repente, y resulta que Marcos (quien se erigió como una esperanza social contra el establishment) echa pestes contra André Manuel.  Seis meses después, Cárdenas acepta, en una álgida campaña, la Presidencia (de ajo) de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. La política -mejor dicho, el poder- pudre las almas.

   No estaría mal que ahora que se cumplen cien y doscientos años de respectivas fechas patrias, se organizara una revuelta artística, un movimiento cultural, una lucha de la inteligencia en contra de la estupidez de la clase política, de la tibieza de los indecisos, de la ignorancia de los que no tienen memoria, y de la cobardía de quienes creyeron en el "peligro". Esperemos que Calderón y los suyos -Yunque, Fobaproa, Clero derechista, Canal 40, y todos los que "invirtieron" en su campaña- no quieran aplastar a la estirpe intelectual y cultural de este país, quienes apoyaron al que propuso una sociedad en donde lo imperante no fueran los privilegios, la lucha descarnada por el poder y el dinero como centro de todo.

   La esperanza, la alegría, la solidaridad, el humanismo, no se encuentra en el aparato goburnamental, en la burocracia política o en el Estado paternalista, no. Esas cosas no son meras cosas, quizá sean el Tesoro que hemos perdido y que Cuauhtémoc ha entregado, de nuevo. En una ocasión, cuando Cárdenas era nuestro líder moral, me atreví a estrecharle la mano y expresarle mi admiración en la entrada de un teatro en el Centro Cultural del Bosque. Tres butacas delante mío se sentó el futuro Jefe de Gobierno. Fin de fiesta, de Harold Pinter fue la obra. Creo que el hombre ha dejado de ir al teatro.

   Sólo me queda creer en otras cosas menos turbias que la política; mi esperanza por ésta llegó a su fin. Buscaré la esperanza en la riqueza de la cultura, en la educación crítica, en el arte humano, en el demos y no en el cratos y en un viejo postulado más filosófico que marxista: Nada de lo humano me es ajeno. 

1 Comments:

Blogger yam said...

pero es imposible no atender lo otro, lo político, así pudra toda esperanza.¡Vamos¡

9:58 p.m.  

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