viernes, agosto 26, 2005

Quesque el fin de la literatura nacional

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Vean nomás a este cabrón nacionalista que se niega a globalizarse.
Así nunca lo van a mencionar en Letras Libres.

Alberto Chimal se robó un artículo de Christopher Domínguez Michael del blog de Tryno Maldonado, quien a su vez se lo robó del Reforma. La polémica se ha abierto y mi opinión sobre el texto fue ésta:

Lo primero que hay que entender es que CDM es un crítico (primer punto en contra) mexicano (segundo punto en contra) de uno de los grupos de poder cultural más anquilosados del país (tercer punto en contra).

CDM es representante de una tradición crítica eminentemente occidentalista, eurocentrista para ser más exactos, que propugna una geografía literaria en la que el ombligo del mundo es Europa y su apéndice idiota (Estados Unidos). Todo lo demás es periferia, y por lo tanto menor. Quiere seguir los preceptos de Harold Bloom sin haber leído la centésima parte de los libros que él ha leído, pero además sin su talento. No obstante, HB es muy claro, a nadie engaña: su libro se llama El canon occidental, no El canon universal ni El canon global. Obviamente, lo que plantea y ha planteado siempre CDM y el grupo del que forma parte es que entre más se parezca la literatura escrita por personas nacidas en este país a lo que hacen los nacidos en Europa o en EU, más “universal” o “global” será.

El nacionalismo, como cualquier otra ideología, es un instrumento de poder, que fue utilizado con diversos fines en la historia reciente de México. Ahora, ya no conviene ser nacionalista sino “globalizado”, abierto al “mundo”, a la “multiculturalidad”.

My ass (en inglés pa’ que me entiendan los globalizados).

Todos los escritores escriben desde su aquí y desde su ahora, es decir, desde su idioma, desde su lengua. Es lo único a lo que no pueden escapar. Aunque Volpi o Padilla o Urroz o Palou o Tryno sitúen sus novelas en Europa o África o la Luna, no dejarán de mostrar que son escritores mexicanos. Porque la única patria de un escritor es el lenguaje, es decir, la lengua, el idioma en el que aprendió a relacionarse con el mundo, aunque después aprenda muchos otros idiomas o haya vivido mil años en París o Praga. Y en nuestro caso, se trata del español que hablamos en México. Eso es lo que configura la forma de pensar, de sentir, de percibir y de expresar de un escritor. Si todos ellos en verdad quisieran ser cosmopolitas escribirían en inglés o francés o en cualquiera de las lenguas de la “metrópoli”. Y aún así, podría parecer que no son mexicanos, pero en realidad de alguna u otra forma se revelaría que son mexicanos escribiendo en inglés o en alemán.

En suma, cuando todos en el planeta escribamos en inglés o en chino, podría hablarse del fin de las literaturas nacionales. Todo lo demás es puro wishful thinking (o sea, chaquetas mentales pa’ que me entiendan los no globalizados).

3 Comments:

Blogger Magda said...

Querido Guillermo, es muy cierto, CD forma parte de uno de los grupos de poder cultural deel país (no se si anquilosado), siempre han existido estos grupos de poder. Pero eso es una cosa y otra, en mi opinión, su carrera como crítico, que lo es, y muy bueno a mi gusto. ¿Que su crítica es eurocentrista? sí, ¿qué es elitista?, sí, pero sabe y lo que escribe me gusta.

Con toda sinceridad no había querido participar en este debate que no le veo mucho sentido, como la mayoría de los debates en diversos temas, jamás se llega a nada porque entran las perspectivas, los pareceres y, sobre todo, los gustos que están aunados, algunas veces, a los nacionalismos.

Ahora, de eso a que lo que dice respecto a que ha llegado el "fin de la literatura nacional" me parece totalmente ridiculo, seguro que ni el mismo se la cree. Creo que solamente es una forma de llamar la atención, y sí, lo ha logrado ;)

Un beso

12:12 p.m.  
Blogger Fatal Espejo said...

Hola, Guillermo. Yo creo lo mismo que Magda en relación al título incendiario del texto... Si acaso, lo que estaría terminando sería una etapa de nuestra literatura, marcada por __________ (insértese aquí cualquier cosa). Pero ¿podría terminarse la literatura? No mientras persista lo humano. Y ¿podría dejar de haber buena literatura mexicana? Tampoco creo, a pesar del coro de quienes lo afirman. No será abundante ni fácil de encontrar, pero ¿cuándo lo ha sido?
Un abrazo.

12:18 p.m.  
Blogger harmodio said...

Propongo una tipología para los escritores mesoamericanos: si la cantidad de maíz que el escritor consume al mes es mayor que la cantidad de pan, estamos ante un escritor cuya producción será occidental. En caso contrario, el escritor podrá ser tachado por los criticos de "mesoamericano" y tendrá derecho de poner palmeras y mujeres flotantes en sus novelas.
Por cierto: estoy llevando a cabo una encuesta personal. Cuando le pregunto a los mexicanos en París si México forma parte de occidente, casi todos reponden que sí. Pero cuando le pregunto a los franceses, la respuesta es unánime: no.

9:13 a.m.  

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