jueves, enero 05, 2006

Woody Allen y la navaja de Ockham

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"No sirvo para la vida, sólo valgo para el arte y para divertir a la gente"


El otro día me compré un libro llamado “Todo sobre Woody Allen”, escrito por un tal Pep Aixalá (que como podrán inferir es catalán), publicado por Océano. Además de estar espléndidamente editado, con pasta dura, papel del mejor, hartas fotos y diseño atractivo, el libro tiene muy buen contenido, pues además de la biografía del chaparrito, incluye las fichas de producción de todas sus películas (bueno, más bien hasta “Hollywood ending” (que los genios de la distribuidora acá en México le pusieron “El ciego” ¡háganme el refavrón cabor!), así como una antología de frases ingeniosas tomadas de películas y entrevistas.

Hasta ahí todo bien, pero en la página 64 en la sección “La filosofía vital de un cineasta”, me encontré un par de párrafos que me parecieron interesantes:

“Woody, año tras año y película tras película, fue creando un mundo a su medida compuesto por su amado Manhattan, sus paseos por la ciudad, su apartamento, el mismo círculo de amistades, sus agentes, su secretaria, , un equipo técnico y humano que le arropaba en cada nueva producción, la cobertura económica para sus películas le otorgaba independencia creativa, y sus rodajes en escenarios siempre cerca de Nueva York para evitar desplazamientos inútiles”.

“En esta rutina existencial autoimpuesta por el director tuvo algo que ver la doctrina de William Ockham, un filósofo del siglo XIV, que Allen conoció por esa época. La teoría de la “Navaja de Ockham” es muy sencilla: corta de tu vida todo aquello que sea innecesario. Es decir, simplifica tu vida y no la compliques más de lo estrictamente imprescindible. Esta filosofía vital le permite aún hoy en día dedicar la mayor parte de su tiempo a escribir guiones y hacer cine”.

Lo primero que me llamó la atención es eso de “cortar de tu vida todo aquello que sea innecesario”, simplificar tu vida y no complicarla más de lo estrictamente imprescindible, pues eso es precisamente lo que yo he venido queriendo hacer desde hace un buen para poder dedicar la mayor parte de mi tiempo a leer y escribir. Y si Woody Allen puede, que está más neurótico que nada, ¿por qué no voy a poder yo?

Pero luego me puse a pensar: ¿En eso consiste la “navaja de Ockham”? Recordaba lejanamente que en la prepa vimos algo llamado “lógica del método científico” y nos hablaron de eso, pero que más bien tenía que ver con algo así como “no enchinarle la cola al perro” a la hora de buscar una explicación a los problemas. Es decir, que de entre varias posibles explicaciones para algo, hay que elegir la más simple. O lo que es lo mismo: “en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta”.

Por ejemplo, si encuentro ponchada una llanta de mi carro. Puedo pensar: a) que al pasar se le clavó un vidrio o una tachuela, b) que alguien la ponchó deliberadamente porque le caigo mal, c) que unos extraterrestres se llevaron el aire de mi llanta porque lo necesitaban para una de sus naves, o d) que unos duendes malignos, o el diablo mismo, lo hicieron.

En este caso, las explicaciones más simples y, por ende más probables, son a) y b), pero si tomamos en cuenta que me llevo muy bien con mis vecinos, pues nada más queda la a) como respuesta más probable.

Aunque pudiera parece lo mismo, no es exacta la forma en que el tal Pep Aixalá aplica la llamada “Navaja de Ockham” a la vida de Woody Allen. Una cosa es la explicación de las cosas y otra la forma de llevar la existencia. Sí, en el centro está el mensaje: “evita las complicaciones”, pero se trata de asuntos diferentes.

Por lo demás, una de las frases de Woody que más me gustó, tomada de “Stardust memories”, fue ésta:

“Los intelectuales son como la mafia. Sólo se matan entre ellos”.

Ya luego les platico por qué.

4 Comments:

Blogger fabio said...

“en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta”, juar juar!
saludos

6:39 p.m.  
Blogger Michelle On The Road said...

A mi, la frase que más me gusta de Allen, sale en el beso del escorpión y es más o menos asi: "Si no está roto, no lo arregles", jejeje.
Vega: no es que quiera balconearte ante tu fanaticada para que te persigan mientras compras libros, pero ¿dónde adquiriste tan valioso ejemplar?
Besos,
M

9:29 p.m.  
Blogger Guillermo said...

En la sección de arte de la Gandhi de MA Quevedo, of all places.

9:37 p.m.  
Blogger Lu said...

Pues yo si te iría a perseguir, Vega! ;)

7:50 p.m.  

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