lunes, octubre 10, 2005

Me da dos para llevar, por favor

Image hosted by Photobucket.com

La película Batalla en el cielo, del mexicano Carlos Reygadas, empieza y termina como lo que es: una mamada.

En serio. Tanto se habló del supuesto fellatio que una niña rica le aplicaba a un gordo pobre durante la cinta, que hasta se hizo público que la primera opción del director para el papel femenino había sido Paulina Rubio. Pero resulta que a la hora de la hora el director cedió ante la mojigatería institucional que ha decidido que los mexicanos somos eternos menores de edad, y por eso no sólo aceptó que se censurara el poster original (que ilustra este post) sino que difuminó con un efecto de luz la acción succionatoria y pues no se ve nada de nada.

Un amigo muy bien conectado en el mundo del cine me dijo que fue por presiones de la familia de la protagonista, Anapola Mushkadiz, que no quería que sus parientes y vecinos se enteraran de que la niña es una mamona. En fin, así es esto de la doble moral y de los “artistas” muy cuestionadores y provocadores que a la hora de la verdad terminan bajándose los calzones ante las presiones del sistema.

Porque eso sí, la película es provocadora y plantea muchas inquietudes e interrogantes al espectador, quien espera (N. de mi Inconciente: claro, por eso es espectador, idiota) una historia fácil de digerir, con cositas bonitas, actrices despampanantes, héroes musculosos y galanes, donde todo tiene un sentido y el mal siempre triunfa sobre el bien, como bien nos tiene amaestrados la industria del entretenimiento gringa.

Pero nones, como dijo Tom Jones: la película es extraña, difícil, a veces grotesca, a veces poética, contradictoria, incierta, confusa y culera. Como la vida misma, sobre todo la vida en este país, pues.

Tengo entendido que Reygadas aplica de nuevo la misma ración que en su primera película, Japón (que yo no he visto aún pero que ya me contaron). La historia es muy sencilla: Marcos es chofer de un general y Ana es la hija del general. Marcos secuestró junto con su esposa al hijito de una vecina y se les murió el escuincle. Ana es una niña bien... pero bien puta, porque trabaja de meretriz en una “boutique” de Las Lomas. Marcos le confiesa a Ana su crimen, y ella le dice que se entregue a la policía. Marcos se lo cuenta a su esposa y ésta se lo madrea, por güey, así que le dice que ahora se va a tener que deshacer de Ana, para que no los delate. Pero resulta que Ana se coge (literalmente) a Marcos y ahora éste se encuentra entre la espada y la pared, así que decide matar a Ana a cuchilladas y luego se va de rodillas a La Villa. Allí muere. Fin.

Bueno, pues para contar esto, Reygadas se pasa minutos interminables embelesado en filmar, a saber: el izamiento y arreamiento de la bandera en el Zócalo, el ir y venir de los transeúntes en el Metro Hidalgo, las calles de Las Lomasdesde una camioneta, los techos y los árboles de Polanco, una vista panorámica del Valle de México desde un cerro on unas cruces, los peregrinos guadalupanos el 12 de diciembre, y así por el estilo, todo ello con fondos musicales que van de lo clásico a lo electrónico y lo popular. Al principio, parece que Reygadas es un pendejo que no sabe dónde poner la cámara, pero pronto uno se da cuenta de que así es su estilo de filmar, de que no sigue la forma clásica de la narración cinematográfica, de que anda en busca de decirnos algo más, de cuestionarnos, de enfrentarnos a nosotros mismos y dejar de tragar palomitas y poner atención a la película.

Resulta que algunas personas se salieron del cine apenas empezó la película, quizá porque no pudieron soportar que el héroe de Reygadas fuera un tipo muy parecido a los cientos o miles de choferes de pesero o vendedores ambulantes que a diario nos encontramos, o que su esposa sea una gorda enana y deforme como la señora que vende garnachas a la salida de la oficina. Y que además se lo termine cogiendo una niña rica buenísima y el pendejo chofer disfrute más cuando está con su deforme esposa, o que se masturbe mientras ve en la tele (con la narración de josé Ramón Fernández) cómo ganan los Pumas el campeonato. Y que, por si fuera poco, Reygadas les aplique unos close-ups interminables a sus rostros impasibles, porque, además, (hay que decirlo) los actores no son actores sino personas reales, comunes y corrientes, que dicen sus diálogos sin ninguna entonación, como si lo que les estuviera sucediendo no tuviera que ver con ellos, lo que causa aún mayor alejamiento y repulsión en el espectador ante sus tragedias.

De esta forma, el mecanismo de Reygadas es provocar el rechazo de sí mismo en el espectador. Al verse tal cual es en la pantalla, el espectador sufre un rechazo inmediato, pues se ve en todo su esplendor lo grotesco, espantoso, imbécil y feo que en realidad es, cuando el mecanismo dominante del cine es todo lo contrario: el espectador se identifica con el héroe o la heroína y se proyecta en ellos; quisiera dejar de ser quien es para ser otro. Reygadas escamotea esto y muestra al espectador un espejo donde se refleja tal cual es, o peor: aumentado por la pantalla.

Vale la pena echarle un vistazo a la entrevista y la reseña que se han publicado para entender un poco mejor la película antes de verla:

Reseña de Carlos Bonfil

Batalla en el cielo irritará al sector conservador: Reygadas

9 Comments:

Blogger Alejón said...

Aún no la veo, pero sé también por algunas personas que ya van varios que salen de la sala apenas con las primeras escenas. Habrá que verla por lo menos de morboso.

8:36 p.m.  
Blogger Lu said...

Pues como que no me quedaron ganas de verla...

9:30 p.m.  
Blogger Michelle On The Road said...

La he visto. A mi me parece que en este país es muy fácil apantallar a ciertos espectadores; cuando las cosas son simples y sin poses mamonas funcionan justo al revés porque parece que su objetivo es apantallar y, como no salen de la sala apantallados del todo, los ciertos espectadores se ofenden. En fin, a mi me gusta que Reygadas narre de esa manera. No me meto con las cosas dizque "profundas y cultas". A veces también habría que recuperar las emociones y las sensaciones que nos provoca el arte. A mi las películas de Reygadas me provocan, me dejan con sensaciones que van desde la molestia, el asco, la incertidumbre, la ternura o la soledad. Eso lo agradezco. ¿Acaso el teatro y el cine sólo cumplen con la función de contar historias?
Salud,
M

2:05 a.m.  
Blogger Athewa said...

Totalmente de acuerdo michelle!.
Hace poco presentamos un corto a un grupo de personas. Luego de verlo, el maestro se para ante el grupo, les pregunta qué entendieron, luego que quién es el protagonista y quién el antagonista... etc... y cuando nos voltea a ver nos dice: y cuál era el problema principal?... qué pasa?....

Y nosotros (el gionista y yo), dijimos: pues... es una historia que queríamos contar... nuestros personajes son él y ella, ta ra ra... y buscan tarara tarara... y así...

Creo que es importante tener eso bien claro... pero exacto, no creo que sólo exista esa única manera. No es sólo contar historias con su planteamiento clímax y desenlace... se trata precisamente de comunicarse con el espectador y un rollo aká mucho más interesante y tal vez hasta profundo que símplemente ajustarse a recetas.

7:28 p.m.  
Blogger Athewa said...

por cierto, ya tengo la publicidad de las lecturas que se van a hacer... ojalá les vaya súper bien!

Ahí nos cuentan luego qué tal les fue!

7:30 p.m.  
Blogger Alejón said...

Ya por fin la vi y creo deberían publicitarla como una película surrealista, así la gente no saldría echando pestes o con cara de "qué pena". Y me di cuenta que las personas no se salen durante la función por el hecho de que les parezca grotesca la cinta, sino de aburrimiento.
Me gustaría saber qué es lo que pensaron los actores cuando la vieron terminada (que bien merecen mi respeto).
Bastante bizarra la película y me hizo reír por momentos. Yo podría definirla así: "Cómo convertir un cortometraje de 20 minutos en un largometraje de más de 1 hr y media".

1:23 a.m.  
Blogger Don Gato said...

Si es una mamada, mejor ni verla...

12:27 p.m.  
Blogger Athewa said...

Pues la historia en realidad se me hizo mala... que digo mala, malísima... pero me gustó que tuviera esos lapsos enormes....
Se me hicieron lo suficientemente largos como para mostrar la vida como es... la caminata por el metro, cuando espera en la puerta... el recorrido en el carro... no tengo problema con eso...
pero la historia en verdad no me gustó.
Si hay alguien en contra de esto, alguien que la haya amado, porfas díganos porque... seguro será interesante.

1:07 a.m.  
Blogger Chano said...

Pues yo la vi y me gusto dado que la historia no es tan bizarra, sino que en México hay cosas así, las niñas que se les ocurre hacer pendejadas como acostarse con el chofer o el mozo, porque es algo fuera de su círculo de confort y quieren probar, el chofer es un hombre con problemas mentales y manipulable por cualquier persona lo vemos desde como lo trata la esposa, porque aun cuando él dice que no quiere hay va y hace lo que la esposa quiere, además de que el su mente el ve a Ana como la niña de la casa que el siempre a cuidado y ella es la que empieza con las mamadas ya que empieza a decirle que él lo que quiere es cogérsela, cuando en realidad la que quiere coger es ella, en el momento que él le dice que se va a entregar ella lo besa y es cuando el sale y se orina y regresa a matarla y todavía cuando la apuñala la primera vez los dos se quedan pasmados y es cuando él la vuelve a apuñala, a mi me gusto porque la película no es la vida de los personajes sino la mente del protagonista. Yo respeto sus opiniones y esta es la mía.

5:00 p.m.  

Publicar un comentario

<< Home