viernes, marzo 05, 2010

Montemayor haciendo la guerra en su paraíso

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por Fernando Reyes


Ésos son escritores y no otras divitas encerradas en la complejidad de su ser, absortas en los prolegómenos de su creación, inmersas en la fenomenología de su hermenéutica, demiurgos inmaculados, alejados de cualquier viso popular y lúdico. Cómo van a manchar su manos escribiendo de otra cosa que no sea su finísima y agudísima manera de mirar el horizonte que se pierde en sí mismos; cuándo enlodar sus exquisitas prosas y soberbias poéticas. Ellos no leen a otros coeténeos, para qué perder el tiempo con principiantes.

No exagero, los hay, lo he conocido. Literalmente me han dicho "yo no me rebajo a leer para bachilleres o trabajadores que no tienen ni la más remota idea de lo que es el arte" y cosas parecidas.

Siempre lo he dicho y no me cansaré de hacerlo. La pluma puede estar al servicio de fines más allá de los meramente estéticos. Ética y estética, lo han dicho tantos. Me encanta ver las plumas de Sicilia o Leñero o Montemayor en el Proceso. Me encanta que Alfonso Reyes y Luis Guzmán hayan escrito crítica de cine (bajo el pseudónimo de Fósforo). Me encanta saber que Novo y Del Paso hayan hecho publicidad. Respeto el trabajo de Luis Eduardo Reyes y Flavio González Mello en la televisión comercial.

Como Rascón Banda, Tomás Mojarro y Cristina Pacheco, Carlos Montemayor fue otro puente entre la alta cultura, y los de abajo, los sin voz, los "incultos", los jodidos que no saben de magnificencias grecorromanas, del dolce estil novo, de la nouvelle vague, del Sturm und Drang, de la escuela estructuralista, de la Gestalt, "pinches nacos". Cuánto hacen falta esos puentes.

En fin, imaginen a Montemayor diciendo: "Ya leí la literatura centroeuropea, ¿para qué leo a los griegos? Ya leí a los griegos ¿para qué leo a los de lengua indígena? Ya gané el Aguascalientes para qué escribo cuentos. Ya escribí una novela sobre la guerrila y un ensayo sobre el zapatismo ¿para qué escribo sobre el narco y la corrupción?" Imagínenselo diciendo: "Yo soy escritor, no tengo por qué estar mediando en mesas de diálogo".
Carlos Montemayor seguramente ya está haciendo lo mismo allá en su paraíso.

(Perdón de nuevo por el ex abrupto. Cada vez estoy perdiendo mi lugar en esta magnánima República de las letras mexicanas).

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Décimas para un poeta
por
Los Leones de la Sierra de Xichú

Periódico Correo
Martes, 2 de marzo de 2010

La obra y persona de Carlos Montemayor nos merecen una profunda gratitud. Siempre lo admiramos, siempre aprendimos de su sabiduría, siempre nos hará falta, siempre vivirá en nuestro canto y en nuestros pasos…
Políglota, intelectual,
tenor, poeta, novelista,
prolífico articulista
lúcido, agudo, puntual,
su compromiso social
como hombre y como escritor
me hacen decir en su honor
que lejos de cortesanos
y montículos enanos
Carlos fue Montemayor
Jamás un rehén de "pactos",
sino ave libre y canora
que en el aquí y el ahora
enraizó palabras y actos,
no en los árboles abstractos
anidaba su escritura
fueron justicia y cordura
diaria reivindicació n,
México fue su pasión
¡su clandestina ternura!
La crítica del poder,
la violencia del estado,
el México lastimado
trepidaban en su ser,
fue el suyo –y lo dejó ver-
un corazón guerrillero,
Genaro y Lucio en guerrero
y el pueblo al que tanto amó
le dicen igual que yo:
¡hasta siempre Compañero!
Marzo 2010. Sierra Gorda de Guanajuato.

2 Comments:

Blogger Flor de Alquitrán said...

Hasta Siempre maestro!!

sólo se le ocurrió irse un poco antes,nos fue a apartar un lugar en aquel ídem!!

3:32 a.m.  
Blogger L. O. T. said...

Estoy totalmente de acuerdo: "La obra y persona de Carlos Montemayor nos merecen una profunda gratitud". Uno se queda en calma porque sabe que él se fue habiendonos dado a montones. En calma aunque se va, pero no por eso deja de doler su partida, no nos deja desamparados, sólo heridos.

2:17 a.m.  

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