miércoles, julio 05, 2006

Una sociedad dividida

Será necesario que, luego que pase todo este desmadre del cómputo de votos, analicemos y reflexionemos sobre la preocupante situación que nos revelan los resultados de estas elecciones, no sólo en el aspecto político sino fundamentalmente en el social y cultural, que es el que nos compete directamente.

Discutiendo con un grupo de amigos acerca del comportamiento electoral de los mexicanos, nos llamaban la atención dos cosas, fundamentalmente:

1) La evidente división del país (el Norte de derecha y el Sur de izquierda). Desde luego se pueden utilizar todas las teorías de la sociología ranchera (uy, los regios son bien chambeadores y los oaxaqueños bien huevones). Pero lo cierto es que la globalización y su ideología predominante (el liberalismo salvaje) permeó ya en las nuevas generaciones, que apoyan a la derecha y sus postulados enaltecedores del individualismo más recalcitrante.

Nada menos, el otro día, un amigo me envió un ilustrativo archivo de PPT con una cínica y ensoberbecida loa a la “cultura del esfuerzo individual”, reduciendo toda desigualdad social a un problema de actitud (“los pobres lo son porque quieren, porque no se esfuerzan lo suficiente y esperan que todo se los den”), sin considerar las variables sociales, económicas y culturales que amerita una interpretación inteligente y equilibrada de la realidad.

Esa división es gravísima porque la ideología liberal en sus manifestaciones más radicales (sobre todo cuando llega al poder) es caldo de cultivo para la represión, la intolerancia y el autoritarismo.

Por eso es necesario frenar de tajo a la caterva de rufianes de El Yunque, asociación secreta que ha tomado por asalto instituciones del Estado y puestos políticos, y que están llevando adelante un proyecto retrógrado y oscurantista. La muestra está, nada menos, en las reformas educativas, que cercenan el aprendizaje de la historia, y la erradicación de los sindicatos como organismos de defensa del trabajador, nada más para poner dos ejemplos. Por eso mismos hay que desenmascararlos y combatirlos sin tregua, empezando por esos tres farsantes que son Manuel Espino, Carlos Abascal y Ramón Muñoz.

La retirada (por cuestiones cronológicas) y fuga interesada a otros partidos de aquellos que crecieron con la ideología y los beneficios de la Revolución Mexicana explica parte de la debacle del PRI, que se había mantenido con respiración artificial gracias a los tejes y manejes del capo Madrazo, y ahora las hienas sobrevivientes se pelearán por los despojos y venderán caro su empequeñecido (pero aún redituable) amor, aventureras.

2) El otro fenómeno es el de los votos anulados. Independientemente de que algún día se aclare el cochinero electoral que ha armado el alumno de la maestra Gordillo y sus secuaces en el IFE, lo cierto es que anularon su voto más de 800 mil ciudadanos. Es decir, su voto pudo haber inclinado la balanza más claramente de un lado u otro, pero decidieron no darle su apoyo a nadie. ¿Por qué? ¿Avalan el sistema democrático, pero no los convence ninguna propuesta? ¿O qué?

Eso ya será materia de análisis de politólogos y sociólogos, pero a mí esa posición de voto anulado me parece tibia y que rehuye el compromiso. Los momentos actuales de la humanidad no admiten medias tintas. Es momento de tomar partido, porque esos indecisos, que esperan que las cosas sean como ellos quieren para entonces sí comprometerse o dar su apoyo, serán las primeras bajas en el enfrentamiento de las dos fuerzas antagónicas que ya se prefiguró.

Uno quisiera que todo fuera bonito, en paz, que hubiera entendimiento, y cantaré cantarás… pero el mundo está cabrón y se va a poner peor si no tomamos partido y hacemos algo al respecto desde la trinchera que corresponde a cada quien, como escritores, intelectuales, maestros, ciudadanos, padres de familia, funcionarios públicos, empresarios o lo que sea.

Pero no me miren así: yo no tengo la culpa de que el mundo esté tan dado al cuas, ya estaba echado a perder cuando llegamos, pero hay que hacer algo para enmendarlo, ¿no?

3 Comments:

Blogger Don Gato said...

Pues hay estados norteños donde aún la izquierda es un bastión fuerte, tal es el caso de mi Estado: Baja California Sur donde el Peje arrasó...saludos

8:00 p.m.  
Blogger Ada said...

Estoy a punto del desmayo... es como si me fuera a ganar la loteria... y estuvieran por dar el ultimo numero...

10:19 p.m.  
Blogger Beto Olmos said...

Tengo dos compañeras de trabajo que reflejan las posturas derechistas de muchos. Una de ellas, estudiante de Derecho, tiene la convicción de que fue necesaria la represión de Atenco, que las violaciones a las mujeres de ese lugar son mentira, que AMLO es un canalla y que FECAL debe ser el hombre que gobierne los destinos del país. Ha expresado los peyorativos más comunes hacia López Obrador y celebra el triunfo del PAN en las elecciones.
Otra compañera, dejada, pasiva, ignorante, miedosa y cobarde -pero, eso sí, muy religiosa-, afirma lo mismo que escribiste en tu artículo: que los estados del norte votaron por FECAL porque son más instruidos que los del sur, que por ignorantes votaron por AMLO.
No escuchan razones, pero sí ven la televisión. No razonan con lógica, sólo de manera visceral, como si estuvieran para defender los intereses del Yunque, aunque ni siquiera han oído hablar de él.
La primera compañera dijo: "Todos los medios están en contra de López Obrador; debe ser porque él está mal". ¡Dios!
No es mi intención que ellas, y los mexicanos en general, piensen como yo; eso sería fanatismo, el mismo de los panistas y los oligarcas. Pero, ¡por Dios!, que cada persona use su cerebro y su capacidad de autonomía de pensamiento para juzgar por sí misma, no para repetir los dogmas de la ultraderecha como si fueran verdades divinas.
Me dan pena, como también mis compatriotas, que aplauden los triunfos de sus opresores y sueñan los sueños de los ricos.

9:36 a.m.  

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